Me quedé mirando la pantalla.
El mensaje seguía ahí:
“Ven ahora. Valeria intentó escapar.”
Sentí que el corazón se me detenía.
—No… —susurré—. Esto no puede ser…
Valeria…
mi hija.
La misma que me dijeron que había muerto hace cinco años.
Me quedé mirando la pantalla.
El mensaje seguía ahí:
“Ven ahora. Valeria intentó escapar.”
Sentí que el corazón se me detenía.
—No… —susurré—. Esto no puede ser…
Valeria…
mi hija.
La misma que me dijeron que había muerto hace cinco años.