Maru Botana Vos Pone tu Corazon
El silencio que gritaba
Mis manos temblaban.
Revisé el teléfono.
Más mensajes.
Sin pensarlo, tomé mis llaves.
—Si estás viva… te voy a encontrar —murmuré.
El camino al infierno
La dirección estaba guardada en el GPS.
Casa de campo.
A las afueras.
Demasiado lejos.
Demasiado aislada.
Mientras manejaba, una idea no dejaba de repetirse:
¿Qué clase de personas fingen la muerte de alguien…?