Hace investigaciones (5/10)
La joven empezó rápidamente a investigar en Internet para recopilar testimonios o encontrar información sobre una posible alergia al agua. No imaginaba ni por un segundo que algo así pudiera existir.
El nombre de su alergia es conocido (6/10)
Para salir de dudas, acudió a un dermatólogo que le realizó una prueba de alergia. El médico le diagnosticó entonces urticaria acuagénica. Una gran sorpresa para la joven brasileña, que nunca antes había tenido el menor problema con el agua.