¿Por qué estos ingredientes?
- Huevos: La separación de yemas y claras es fundamental. Las yemas aportan riqueza y estructura a la masa, mientras que las claras batidas a punto de nieve crean el aire necesario para que los panqueques se eleven y queden esponjosos.
- Harina de repostería: Su bajo contenido de proteínas asegura una textura tierna y delicada, evitando que los panqueques se vuelvan duros.
- Crémor tártaro: Este pequeño ingrediente estabiliza las claras, ayudando a mantener la estructura de aire durante la cocción.
- Azúcar y vainilla: Aportan dulzor y aroma, realzando el sabor de manera natural.
- Leche: Añade humedad y suavidad, ayudando a que la masa sea manejable y cremosa.
Paso a paso de la preparación
1. Batir las yemas
Comienza separando las yemas de las claras. En un bol mediano, bate las yemas con la leche y el extracto de vainilla hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente espumosa. Este paso garantiza que los panqueques tendrán una base cremosa y suave.
2. Tamizar los ingredientes secos
Tamiza la harina de repostería junto con la levadura química sobre la mezcla de yemas. Mezcla suavemente hasta que la harina se integre completamente. Tamizar ayuda a evitar grumos y asegura que el aire incorporado en las claras no se pierda más tarde.
3. Preparar el merengue
En un bol limpio y seco, bate las claras con el crémor tártaro hasta que estén espumosas. Luego, añade el azúcar poco a poco y sigue batiendo hasta formar picos firmes. Este merengue es la clave de los panqueques esponjosos: cuanto más aire contenga, más altos y suaves serán.
4. Mezclar con cuidado
Incorpora el merengue a la mezcla de yemas con movimientos envolventes. Esto significa cortar el centro de la mezcla y doblar sobre sí misma, girando el bol mientras lo haces. La paciencia es vital: mezclar demasiado puede desinflar las claras y arruinar la textura esponjosa.