Lo seguí en silencio… sin saber si quería encontrar algo… o rezando por no encontrar nada.
Pero lo encontré.
Se detuvo frente a una casa.
No era un trabajo.
No era una oficina.
Era una casa… en una zona donde nunca habíamos ido.
Apagó el carro… bajó… y tocó la puerta.
Y cuando se abrió…
Sentí que el mundo se me vino abajo.