Me llamo Andrea, tengo 38 años… y nunca pensé que mi vida iba a romperse en una sola noche.
Mi pareja empezó a cambiar hace meses.
Decía que tenía “más trabajo”, que debía cubrir turnos nocturnos… que lo hacía por nosotros.
Al principio le creí.
Porque cuando amas… confías.
Pero algo no me cuadraba.
Llegaba oliendo diferente. No era perfume… era algo más.