Además, las mujeres tienden a tener más sueño profundo (fase N3) y más sueño REM, fases clave para la memoria, la estabilidad emocional y la recuperación cerebral.
** El papel del ciclo menstrual **
El sueño femenino cambia a lo largo del mes:
– Fase folicular (primera mitad del ciclo):
El aumento del estrógeno suele mejorar la calidad del sueño y aumentar el sueño REM.
– Fase lútea (segunda mitad del ciclo):
La progesterona puede generar más somnolencia durante el día, pero paradójicamente empeorar el sueño nocturno, con más despertares y hasta 27 % menos de sueño profundo.
Este vaivén hormonal explica por qué muchas mujeres sienten que “nunca duermen igual dos semanas seguidas”.
** Dormir mal no solo cansa: desordena **