La tomó esta foto a solo 21 km de casa… y nadie jamás ha entendido qué es.

Si esta foto fascina tanto es porque despierta un fenómeno universal: la pareidolia. Este término se refiere a nuestra tendencia a ver formas familiares en aquello que en realidad no lo es. Un rostro en las nubes, un corazón en la espuma del café, una silueta en la luna… a nuestra mente le encanta unir los puntos.

Este reflejo no es para nada insignificante. Refleja nuestra necesidad de sentido, nuestro deseo de creer que existe un vínculo entre nosotros y el mundo que nos rodea. Estas señales venidas del cielo, ya sean puramente ópticas o no, estimulan nuestra imaginación y nos recuerdan que hay belleza en todas partes, incluso donde no la buscamos.

¿Y si el verdadero mensaje del cielo fuera desacelerar?

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