La tomó esta foto a solo 21 km de casa… y nadie jamás ha entendido qué es.

Bajo la publicación de Alfredo, los comentarios no tardan en llegar. Para algunos, la silueta evoca una presencia benévola, casi reconfortante, como una luz que vela desde la distancia. Otros lo ven como un sutil recordatorio: el de desacelerar y apreciar la belleza del mundo, de recuperar un poco de serenidad en una vida cotidiana a menudo demasiado acelerada.

Los más racionales, en cambio, hablan de nubes alineadas, de un simple reflejo del sol sobre el agua, o de una casualidad perfectamente orquestada por la naturaleza. Pero una cosa es segura: sea cual sea la explicación, la magia funciona. La imagen sigue cautivando, precisamente porque conserva su parte de misterio.

Por qué a nuestro cerebro le encantan las ilusiones celestes

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