Galletas de mantequilla

Tamizar los ingredientes secos: En un tazón aparte, tamiza la harina de trigo, la sal y el polvo de hornear (si lo usas). Tamizar ayuda a eliminar grumos y airear la harina.
Incorporar los ingredientes secos: Agrega gradualmente los ingredientes secos a la mezcla húmeda, batiendo a velocidad baja o mezclando con una espátula de silicona. Mezcla solo hasta que se combinen; no sobremezcles.

Formar la masa y enfriar: Transfiere la masa a una superficie ligeramente enharinada y forma un disco. Envuelve el disco en papel film y refrigera durante al menos 30 minutos. Este paso es crucial para que la masa sea más fácil de manejar.

Extender la masa: En una superficie ligeramente enharinada, extiende la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente 5 mm.
Cortar las galletas: Utiliza cortadores de galletas de tus formas favoritas para cortar las galletas. Si no tienes cortadores, puedes usar el borde de un vaso.
Hornear: Coloca las galletas en la bandeja para hornear preparada, dejando un poco de espacio entre ellas. Hornea durante 10-12 minutos, o hasta que los bordes estén dorados.

Enfriar: Deja enfriar las galletas en la bandeja durante unos minutos antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo.

Consejos y variaciones
Aquí te dejo algunos trucos y sugerencias para que tus galletas de mantequilla sean aún más especiales:

Usa mantequilla de buena calidad: La mantequilla es el ingrediente principal, así que elige una de buena calidad para un sabor óptimo. Busca una con un alto contenido de grasa.
No sobremezcles la masa: Mezclar en exceso desarrolla el gluten y produce galletas duras. Mezcla solo hasta que los ingredientes se combinen.
Experimenta con sabores: Añade ralladura de limón o naranja, especias como canela o nuez moscada, o incluso chips de chocolate para personalizar tus galletas.
Preguntas frecuentes
Aquí tienes algunas respuestas a preguntas comunes sobre la preparación de estas deliciosas galletas de mantequilla.

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