El éxito del flan de galleta no es casual. Vivimos en una época en la que buscamos recetas prácticas, rápidas y con ingredientes accesibles. Este postre cumple con todo eso y más. No necesita horno, algo ideal para quienes no tienen uno o prefieren evitar largas cocciones. Además, se prepara con ingredientes básicos que solemos tener en casa: leche, huevos, azúcar y galletas.
Su textura es otro de sus grandes atractivos. Gracias a la combinación de huevos, leche y galletas trituradas, se obtiene un flan suave, cremoso y muy agradable al paladar, sin resultar pesado. El caramelo, por su parte, aporta ese contraste dulce y ligeramente amargo que equilibra perfectamente el conjunto.
Por último, está el factor emocional. El flan de galleta evoca recuerdos de la infancia, de recetas sencillas transmitidas de generación en generación. Es un postre que conecta con lo emocional, y eso siempre suma puntos.