En este sistema, los espacios que dejan las fibras atróficas se llenan de grasa y tejido fibroso: de ahí surgen las rayas blancas. Las pechugas con esta anomalía son comestibles, pero, dependiendo de la gravedad del defecto, pueden ser descartadas, lo que supone pérdidas considerables para el productor, dado que la pechuga de pollo es uno de los cortes más valiosos de la canal.
Por lo tanto, la carne con rayas blancas no es directamente dañina: es comestible como cualquier otro tipo de carne. La cuestión que nos planteamos, y que aún no se ha demostrado completamente, es la posible pérdida de equilibrio nutricional: un aumento de rayas blancas podría, de hecho, conllevar una reducción de proteínas, vitaminas y otros nutrientes. Incluso el sabor podría verse afectado, con una carne de menor valor organoléptico, pero incluso en este caso, actualmente no existe evidencia científica que lo demuestre.
Otras miopatías en pollos: Pechuga leñosa y músculo estriado
El término “miopatía” se refiere a patologías que dañan los músculos voluntarios, también llamados músculos estriados. La miopatía de la raya blanca no es la única relacionada con el crecimiento ultrarrápido de los pollos. Según un estudio realizado por el profesor Shai Barbut del Departamento de Ciencia de los Alimentos de la Universidad de Guelph, Ontario (Canadá), existen tres fenómenos principales que se observan masivamente en los pollos: