El ajo (Allium sativum) no es solo un condimento culinario, sino un verdadero tesoro de la medicina natural. Desde tiempos antiguos ha sido usado como antibiótico, antiparasitario y fortalecedor del sistema inmune. Hoy sabemos que sus compuestos activos, como la alicina y los tiosulfinatos, le permiten combatir 14 tipos de bacterias y al menos 13 tipos de infecciones comunes en el ser humano.
Muchos testimonios de personas en todo el mundo han confirmado que el ajo puede curar resfriados, infecciones de la piel, problemas digestivos y hasta controlar la presión arterial. Su eficacia ha sido tan notable que algunos médicos lo recomiendan como complemento a tratamientos convencionales.
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