7. Esconde las manos o, por el contrario, las usa constantemente para enfatizar sus palabras.
Las manos simbolizan la comunicación. Si están ocultas tras un escritorio, bajo un archivo o debajo de la mesa, indica que su dueño no participa en el diálogo y solo finge hacerlo. Por otro lado, los gestos exagerados, como los que enfatizan los políticos en sus discursos, son igualmente engañosos. Si tu interlocutor extiende los brazos con las palmas hacia arriba, finge buena voluntad. Pero, ¿tiene algo que ofrecer? Y cuando los apoya sobre los codos con las yemas de los dedos tocándose, formando una especie de arco, el espacio entre las palmas sugiere que sus palabras no son sinceras.
8. Si es diestro, te extiende la mano izquierda.
Aunque tu interlocutor tenga la mano derecha ocupada y te sonría, es un saludo hipócrita que demuestra la misma sinceridad que si te hiciera preguntas mirando hacia atrás o a un lado. En lugar de aceptar el apretón de manos de una persona zurda, haz una pausa y usa su mano derecha. Esta es una forma de empezar con claridad, mostrando respeto y sin intentar manipularla. Además, desconfía de quien te muestre la mano en forma de pico de pato, atrapando tus nudillos entre los suyos y bloqueando parte de tu palma. Están intentando demostrarte su falta de aprecio. ¡Algunas personas, para transmitir el mismo mensaje, incluso extienden el dedo índice!