El flan de galleta sin horno es uno de esos postres que demuestran que no hace falta complicarse para conseguir un resultado espectacular. En los últimos años se ha convertido en una auténtica sensación, especialmente en redes sociales, donde miles de personas lo preparan y comparten con orgullo. ¿El motivo? Es sencillo, económico, no requiere horno y ofrece una textura suave y cremosa que conquista desde la primera cucharada.
Este flan destaca por unir dos clásicos de la repostería casera: el flan tradicional de toda la vida y el sabor inconfundible de las galletas María. Estas galletas, presentes en la despensa de casi cualquier hogar, aportan un toque dulce y nostálgico que nos transporta directamente a la infancia, a las meriendas sencillas y a los postres hechos con cariño.
Además, es una receta perfecta para quienes no tienen mucha experiencia en la cocina. No necesitas utensilios especiales ni técnicas complicadas. Con pocos ingredientes y siguiendo unos pasos muy claros, lograrás un flan firme pero cremoso, con un caramelo brillante y un sabor equilibrado que gusta tanto a niños como a adultos.
Otro punto fuerte de este postre es su versatilidad. Puedes servirlo tal cual, sencillo y elegante, o personalizarlo con diferentes decoraciones y sabores. Desde virutas de chocolate hasta frutas frescas o nata montada, el flan de galleta se adapta a cualquier ocasión, ya sea un postre diario, una comida familiar o una celebración especial.