Sí los calcetines aprietan demasiado o están hechos de materiales que no dejan respirar la piel, los pies pueden sudar y generar incomodidad. Cuando el cuerpo está incómodo, el sueño se vuelve más ligero.
Por eso, si decides dormir con calcetines, lo ideal es que sean limpios, sueltos y de algodón.
A veces, algo tan simple como mantener los pies calientes puede ayudar a que tu cerebro entienda que ya es hora de dormir.