Cada día, rezaba por un instante de silencio. Pero los zumbidos seguían ahí. Incesantes, agotadores.
Durante 6 años, la abuela del doctor Pierre Divot vivió un infierno. Esos silbidos le robaban el sueño, la energía y las ganas de vivir. Véronique estaba al límite.
«Ya no oigo a mis nietos. Me siento excluida, inútil, cansada…».
Estas palabras, llenas de tristeza, conmovieron profundamente a Pierre. Entonces hizo una promesa:
«Te aliviaré. Te devolveré el silencio».

👉 Las células cocleares —situadas en el corazón de nuestro oído interno— son las responsables de transformar los sonidos en señales para el cerebro.
👉 Cuando están debilitadas, envían señales falsas al cerebro: eso es lo que se conoce como acúfenos.
Pero hay una buena noticia: estas células pueden nutrirse y regenerarse de forma natural, sin tratamientos pesados ni medicamentos químicos.