Secuelas del maltrato y encubrimiento médico
La familia de la víctima denuncia que el hospital ocultó deliberadamente la violencia, trasladando a la niña a un centro privado sin informar a los padres sobre los golpes. Al darla de alta, los médicos diagnosticaron a la menor con parálisis cerebral y epilepsia, omitiendo que estas condiciones fueron causadas por el trauma. No fue hasta junio de 2024, con el inicio del juicio por lesiones intencionales, que los padres vieron el video y descubrieron que su hija había sido víctima de tortura y abuso.
A pesar de la gravedad de las lesiones y la evidencia en video, la familia y su abogado señalan que la enfermera sigue en libertad y no fue detenida inmediatamente. La acusada enfrenta una posible pena de hasta tres años de prisión, lo que la defensa considera insuficiente para un acto calificado como salvajismo. Mientras tanto, Deniz Esin deberá enfrentar secuelas de por vida producto de la agresión sufrida en sus primeros días de existencia.