Estira la masa muy fina (unos 2 mm) y corta círculos o óvalos. Enróllalos alrededor de los moldes para cannoli, sellando los bordes con un poco de huevo batido. Fríe en aceite caliente (180°C) hasta que estén dorados y crujientes. Escúrrelos sobre papel absorbente y déjalos enfriar.
3. Montaje final: el toque mágico
Una vez que los cannoli y la crema estén fríos, rellena los tubos con la crema pastelera usando una manga pastelera. Espolvorea azúcar glas por encima y decora los extremos con chips de chocolate, pistachos picados o fruta confitada para un acabado profesional.
Consejos para unos cannoli perfectos
Rellena al momento: La humedad de la crema ablanda la masa. Hazlo justo antes de servir.
Prepara la crema con antelación: Puedes hacerla el día anterior y guardarla en la nevera.
Sin moldes, no hay problema: Usa tubos de metal o enrolla papel aluminio firmemente como sustituto.
Variantes creativas: Añade canela a la masa o un chorrito de licor (como Marsala) a la crema para un toque extra.
¿Por qué te encantará esta receta?
Estos cannoli son una explosión de contrastes: la masa crujiente se funde con la crema pastelera sedosa, creando una experiencia única. Son ideales para ocasiones especiales, pero también para consentirte un capricho italiano en casa. ¡Sorprende a tus invitados o disfrútalos con un café espresso para un momento de puro placer!