Un signo temprano de la enfermedad de Alzheimer se puede notar al ducharse: ¿a qué hay que prestar atención?

Y es que, aunque el acto de ducharse parezca lo más simple del mundo, en realidad requiere una serie de pasos mentales y físicos que solemos hacer casi sin pensar: ajustar el agua, elegir el jabón, recordar qué parte del cuerpo ya lavamos, seguir un orden, mantener el equilibrio, coordinar movimientos… Cuando el cerebro empieza a fallar, estas pequeñas tareas pueden convertirse en desafíos inesperados.

Hay historias de familiares que comenzaron a notar que sus padres o abuelos evitaban la ducha sin una razón clara. “No quiero bañarme hoy”, “mejor mañana”, “no hace falta”. A primera vista, puede parecer pereza, mal humor o simplemente un mal día. Pero cuando esto se repite, y especialmente cuando la persona antes era muy cuidadosa con su higiene, es un indicador que no conviene ignorar.

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