Miras a Sofía.
La manera cuidadosa en que intenta no llorar porque, en algún punto del camino, aprendió que llorar vuelve impacientes a los adultos.
Luego vuelves a mirar a la doctora.
“Nada de duda.”
La radiografía muestra que no hay fractura de columna, pero sí moretones significativos en tejido blando e inflamación. Medicamento para el dolor. Hielo. Observación cuidadosa. Llega después la trabajadora social pediátrica, y luego otra clínica entrenada en respuesta de protección infantil. Hablan contigo y luego con Sofía otra vez, esta vez coloreando en silencio a su lado en vez de sentarse frente a ella como en un interrogatorio. Tu hija dice más ahora.
No todo.
Lo suficiente.
Mariana se enoja cuando está cansada.
Mariana dice que los accidentes son culpa de Sofía.