Siempre nos enseñaron que mentir está mal. Pero hay algo más importante que decir la verdad: La seguridad de tu hija. Porque hay personas que no preguntan por curiosidad… preguntan para medir vulnerabilidad.

3. “No puedo ayudarte.”
Si un adulto le pide ayuda para cargar algo o buscar algo perdido, la respuesta es no.
Un adulto que necesita ayuda, le pide ayuda a otro adulto.

4. “Ya llamé a mi papá.”
Si alguien insiste en hablar con ella o incomodarla, puede decir que ya avisó en casa y que la están esperando.

5. Gritar aunque no sea verdad.
Si se siente en peligro, puede gritar:
“¡No es mi papá!”
“¡No es mi mamá!”
Aunque la persona diga que sí lo es.

En casa hablamos con la verdad.
Pero si mentir la mantiene a salvo, quiero que sepa que estaré de su lado.

Porque su seguridad siempre será más importante que cualquier regla.

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