El reloj interno también cambia (y nadie te avisa)
Con el paso de los años, el cuerpo ya no produce las mismas señales nocturnas que antes.
Esto puede causar:
- Sueño más temprano… pero despertares antes del amanecer
- Menos fases de descanso profundo
- Mayor sensibilidad a ruidos y luces
- Dificultad para volver a dormir una vez despierta
Por eso muchas mujeres dicen:
“Me duermo… pero no descanso”.
Alimentación, hábitos y pequeños detonantes nocturnos
A partir de los 40, el cuerpo se vuelve más sensible a ciertos estímulos que antes no afectaban tanto el sueño.
Algunos detonantes frecuentes:
- Bebidas estimulantes en la tarde
- Cenas pesadas o tardías
- Uso prolongado de pantallas
- Rutinas irregulares de descanso
No es que lo estés haciendo “mal”…
Es que tu cuerpo ya no responde igual que antes.