Las proteínas son el principal combustible de los músculos. Objetivo: entre 1,2 y 1,5 g de proteínas por kilo de peso al día. Puedes incluir huevos, pescado, lentejas, yogures naturales o pequeñas porciones de queso.
En cuanto a vitaminas, apuesta por la vitamina D, el calcio, los omega-3 (pescados grasos, nueces, aceite de linaza), sin olvidar una hidratación suficiente.
¿Y si hacemos limpieza?
Limita los alimentos ultraprocesados, el azúcar blanco, las grasas saturadas y el exceso de alcohol, que fatigan innecesariamente el cuerpo. Un equilibrio sencillo, sin frustración.