Si los músculos tienden a reducirse poco a poco desde los 30 años (¡sí, ya entonces!), el proceso se acelera sobre todo a partir de los 60. ¿La causa? Un conjunto de factores que a menudo se combinan:
El paso del tiempo, simplemente…
Con la edad, ciertas hormonas útiles para los músculos (como el IGF-1 o la hormona del crecimiento) disminuyen. La recuperación muscular es más lenta, la absorción de nutrientes menos eficiente… en resumen, el cuerpo se ralentiza.
Hábitos poco “amigables con los músculos”
Saltar comidas, evitar las proteínas, no moverse lo suficiente o permanecer demasiado tiempo inactiva: todos estos pequeños hábitos debilitan los músculos. La inactividad es incluso el principal factor de riesgo. Y no olvidemos la falta de vitamina D, muy frecuente, que también afecta la tonicidad muscular.
Algunas enfermedades silenciosas
La diabetes, los trastornos de la tiroides, las inflamaciones crónicas o las enfermedades neurodegenerativas pueden aumentar la pérdida muscular, a veces sin señales inmediatas.
¿Cómo saber si tus músculos empiezan a debilitarse?
No hace falta tecnología sofisticada para detectar los primeros signos. Aquí algunas señales a vigilar: