Soy su madre.
Y ahora…
voy a empezar a vivir mi vida.”
Epílogo
Hoy tengo 69 años.
Trabajo en una pequeña cafetería cerca del mar.
No gano mucho…
pero es mío.
Conozco gente nueva.
Hablo.
Río.
Descanso cuando quiero.
Vivo como quiero.
Y aprendí algo que me cambió para siempre:
El amor no es sacrificio eterno.
El amor verdadero… también es respeto.