En el experimento, algunos participantes recibieron ropa que pertenecía a su pareja, mientras que otros recibieron ropa de un desconocido. Los resultados mostraron que las personas que olían la ropa de su pareja tenían niveles de estrés más bajos, incluso cuando se enfrentaban a situaciones estresantes.
Los investigadores creen que este fenómeno está relacionado con la memoria emocional y con hormonas como la oxitocina, conocida como la “hormona del apego”. El olor de una persona querida puede recordar momentos positivos y ayudar al cuerpo a relajarse.
Esto podría explicar por qué algunas personas duermen mejor con la ropa o los objetos de su pareja cuando esta no está presente.