Muchas personas confiesan, de hecho, no haber reflexionado nunca sobre su significado. Y a menudo es con una pequeña sonrisa de sorpresa como se descubre su origen. Como prueba de que incluso las cosas más banales esconden a veces una historia sorprendentemente lógica.
Un pequeño descubrimiento que cambia la mirada
La próxima vez que sus ojos se posen en un cartel «WC», sabrá que cuenta mucho más que una simple necesidad práctica. Evoca una época de transición, de ingenio y de adaptación, en la que cada metro cuadrado contaba y en la que el agua corriente representaba una auténtica revolución doméstica.
Y, al final, conocer el origen de estas dos letras es recordar que nuestro día a día está lleno de pequeñas historias insospechadas que solo esperan ser descubiertas.
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