Puede que ya lo estés haciendo… todos los días… sin darte cuenta. Hay frases que muchos papás dicen por costumbre, por desesperación, o porque así los educaron a ellos… pero que pueden estar afectando directamente el cerebro de sus hijos

“No llores.”
Mejor: “Entiendo que estás triste, aquí estoy.”

“Eres un flojo.”
Mejor: “Sé que puedes hacerlo, vamos paso a paso.”

“Siempre te equivocas.”
Mejor: “Todos nos equivocamos, ¿qué aprendemos de esto?”

“Me tienes harto.”
Mejor: “Estoy molesto, pero lo vamos a resolver.”

“No sirves para eso.”
Mejor: “Tal vez necesitas más práctica.”

“Tu hermano sí puede.”
Mejor: “Cada quien tiene su ritmo.”

“¿Qué van a pensar de ti?”
Mejor: “Lo importante es que hagas lo correcto.”

Leave a Comment