Puedes decorarlo con:
Este paso es totalmente opcional, pero aporta un toque visual que enamora a primera vista.
Lleva el postre al refrigerador durante al menos 5 horas, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche. Esto permite que las capas se asienten, las galletas absorban la crema y la textura final sea firme, cremosa y perfecta para servir.
Cuando esté bien frío, ya estará listo para disfrutar.
Lo que hace especial a este postre helado es su equilibrio perfecto:
Cada cucharada combina frescura y dulzura sin resultar empalagosa. Es un postre que gusta incluso a quienes no son fanáticos de los dulces muy intensos.
Además, al servirse frío, es ideal para climas cálidos o comidas abundantes, ya que resulta ligero y refrescante.