Si bien el ajo generalmente es seguro para la mayoría de las personas, se recomienda consultar con un profesional de la salud antes de incorporarlo regularmente a la dieta si se toman medicamentos anticoagulantes o se padecen problemas digestivos importantes. Además, no se recomienda su consumo en mujeres embarazadas ni en niños pequeños debido a la potencia de sus compuestos activos y al riesgo de efectos adversos en personas más sensibles.