2. Añade los ingredientes secos
Ahora entra la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la pizca de sal. Mézclalo todo con un batidor de mano o una cuchara grande.
Aquí un consejo muy de andar por casa: mezcla solo hasta que no veas grumos grandes. Si sigues removiendo sin parar, la masa pierde gracia. Y eso se nota luego en la sartén.
3. Deja reposar la masa
Este paso mucha gente se lo salta… y luego pasa lo que pasa. Deja la masa tranquila unos 5 minutos. No más, no menos.
Durante ese rato, el polvo de hornear hace su trabajo y la masa gana cuerpo. Gracias a eso, los panqueques salen más altos y esponjosos. Merece la pena esperar, de verdad.
4. Cocina los panqueques
Pon una sartén antiadherente a fuego bajo. Si quieres, pasa un poco de mantequilla o aceite con papel de cocina, solo lo justo.
Vierte una porción de masa en el centro. No la extiendas. Déjala caer y ella sola se acomoda.
Cuando empiecen a salir burbujas en la superficie, es el momento de dar la vuelta. Hazlo con cuidado y cocina el otro lado hasta que quede bien dorado.
Ese color dorado es la señal. Ni blanco, ni oscuro. Dorado bonito.