Preparación
Paso 1: En un tazón grande para amasar, combine el yogurt, el agua tibia y el polvo de hornear. Mezcle vigorosamente con una cuchara o batidor hasta obtener una consistencia completamente lisa y homogénea, asegurándose de que no queden grumos de yogurt.
Paso 2: Agregue gradualmente la harina, la sal y el aceite vegetal a la mezcla líquida. Comience incorporando la mitad de la harina, mezclando bien, y luego añada el resto poco a poco. Amase suavemente con las manos durante aproximadamente 3-4 minutos hasta formar una masa suave, elástica y ligeramente pegajosa. Es crucial no amasar en exceso, ya que esto podría endurecer el pan.
Paso 3: Una vez que la masa esté lista, divídala en diez porciones iguales de tamaño uniforme. Forme bolitas con cada porción y cúbralas inmediatamente con un paño de cocina limpio o papel film para evitar que se sequen mientras trabaja con las demás.
Paso 4: Tome una bolita de masa y, sobre una superficie ligeramente enharinada, extiéndala con un rodillo formando un disco circular de aproximadamente el tamaño de un plato de postre. El grosor ideal es de unos 3-4 milímetros, lo suficientemente delgado para cocinarse rápidamente pero no tanto que se rompa.
Paso 5: Caliente una sartén o plancha antiadherente a fuego medio. Es importante que la sartén esté bien caliente antes de comenzar. No es necesario agregar aceite a la sartén.
Paso 6: Coloque cuidadosamente un disco de masa en la sartén caliente. Cocine durante aproximadamente 1-2 minutos hasta que aparezcan burbujas en la superficie y la parte inferior esté dorada con manchas marrones características. Voltee con una espátula y cocine el otro lado durante 1-2 minutos adicionales hasta que también esté dorado.
Paso 7: Retire el pan de la sartén y mientras aún está caliente, pincélelo generosamente con mantequilla derretida usando una brocha de cocina. La mantequilla se absorberá creando un acabado brillante y delicioso.
Paso 8: Repita el proceso con las bolitas de masa restantes, apilando los panes terminados y manteniéndolos cubiertos con un paño para conservar el calor y la suavidad.