Del mismo modo, el pollo que parece rosado y jugoso puede haber estado almacenado en cámaras frigoríficas durante días, o incluso semanas, antes de llegar a los estantes.
Las hormonas, utilizadas en algunos países para acelerar el crecimiento del ganado, son otro motivo de preocupación. Incluso donde existen restricciones, la cadena de suministro global puede dificultar el seguimiento completo de lo que compran los consumidores.
La realidad de las dietas animales
El dicho «somos lo que comemos» también se aplica a los animales. Muchos animales de supermercado se alimentan con dietas a base de cereales diseñadas para un crecimiento rápido, no necesariamente para una nutrición óptima. Esto puede afectar el perfil nutricional de la carne que consumimos, incluyendo la composición de grasas y los niveles de micronutrientes.
Por otro lado, los animales alimentados con pasto tienden a producir carne con perfiles nutricionales diferentes (a menudo más beneficiosos), pero estas opciones suelen ser más caras y menos accesibles.