¿Viste primero los labios? Has dominado el equilibrio.
Si tu mirada se ha detenido en tus labios, probablemente seas ambivertido. Combinas cualidades de introversión y extroversión.
Un día te apetece una cena animada con amigos; al siguiente, una manta, un libro y silencio. Ambas necesidades son legítimas y sabes cómo atenderlas.
Tu mayor fortaleza reside en tu adaptabilidad. Nuevo equipo, cambio de proyecto, entorno desconocido: te adaptas rápidamente. Sabes cuándo hablar y cuándo dar un paso atrás, cuándo destacar y cuándo valorar a los demás.