En el centro de este sistema se encuentran las fresas importadas de España. Este país es uno de los mayores productores de Europa. Sin embargo, diversas investigaciones han señalado a ciertas zonas agrícolas, sobre todo del sur, por el uso intensivo de pesticidas .
En estas regiones, los análisis han revelado la presencia de sustancias prohibidas o estrictamente reguladas a nivel europeo. Algunas son conocidas por sus efectos negativos sobre la salud humana y la biodiversidad. A pesar de ello, estas fresas se siguen exportando a gran escala.
Además, las consecuencias ambientales son significativas. Las prácticas agrícolas intensivas asociadas al cultivo de fresas españolas provocan la sobreexplotación del agua , la contaminación del suelo y el agotamiento de la fauna local. Por lo tanto, el problema va mucho más allá de lo que comemos.