Una falta de buena circulación sanguínea podría provocar el adormecimiento, frialdad u hormigueo de las extremidades.
Con el objetivo de favorecer la circulación de la sangre a través de las venas y arterias, es necesario permanecer en constante movimiento, dado que al permanecer mucho tiempo sentados, de pie, ser hipertenso, tener exceso de peso y el tabaquismo afectan negativamente la circulación sanguínea.