Una de las formas más eficaces de aumentar el nivel de vitamina D es la exposición al sol. Se recomienda exponerse al sol entre 15 y 30 minutos varias veces por semana, según el tipo de piel y el lugar de residencia. Sin embargo, también es esencial incluir en la alimentación alimentos ricos en vitamina D. Estas son algunas de las mejores fuentes naturales:
- Pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas
- Yemas de huevo
- Leche y productos lácteos enriquecidos
- Hongos expuestos a los rayos ultravioleta
- Suplementos de vitamina D, especialmente en regiones donde la exposición solar es limitada
Además de estas fuentes, es importante combinar la ingesta de vitamina D con alimentos ricos en calcio, como los productos lácteos, las verduras de hoja verde y los frutos secos, para potenciar sus efectos en la salud ósea.