Entre los elementos que suelen mencionarse en estas interpretaciones aparecen tres condiciones principales. En primer lugar, la presencia de agua que surge desde el subsuelo, no desde el cielo. Este concepto ha sido relacionado con fenómenos estudiados por la ciencia actual, como la subsidencia del terreno o la licuefacción , procesos en los que el suelo pierde estabilidad debido a cambios en su composición o presión interna.
En segundo lugar, se habla de una ciudad costera clave , un punto estratégico vinculado al comercio y la actividad marítima. La pérdida de un centro urbano de estas características tendría repercusiones a nivel global, tanto económico como social.
El tercer elemento hace referencia a advertencias ignoradas. Informes técnicos, datos científicos y señales ambientales que, por distintas razones, no reciben la atención necesaria. Este aspecto conecta directamente con los debates actuales sobre la gestión del riesgo y la planificación urbana en zonas vulnerables.
En los últimos años, diversos estudios han confirmado que algunas regiones del planeta enfrentan procesos de hundimiento progresivo . Factores como la extracción de agua subterránea, la urbanización intensiva y la actividad tectónica contribuyen a que ciertas áreas desciendan gradualmente. A esto se suma el aumento del nivel del mar, lo que incrementa la exposición de ciudades costeras.