5 consejos a seguir para “vivir mejor” una separación amorosa
Hablar de las penas de amor o de las dificultades sentimentales con amigos, con personas no implicadas en el divorcio y que sean bienintencionadas. En cuanto a las conversaciones sobre el divorcio, es preferible mantenerse en un plano factual.
Mantener a los hijos lo más al margen posible de las consideraciones materiales, jurídicas y emocionales de la separación.
No dudar en buscar ayuda personal de un terapeuta, o ayuda conjunta a través de un mediador, si se siente la necesidad.
Centrarse en la nueva vida: el trabajo, los amigos, la familia, las aficiones y, cuando uno se sienta preparado, en nuevas perspectivas amorosas.
Elegir un buen abogado que no complique los trámites y que se limite a hacer su trabajo de jurista de manera bienveillante.
¿Es buena idea buscar “consuelo” en los brazos de otra persona?
Después de una ruptura, es legítimo plantearse la pregunta: ¿es buena idea ir a “consolarse” en los brazos de otra persona o es mejor esperar a haberse recuperado de la separación antes de plantearse conocer a alguien nuevo?
Para Saverio Tomasella, la respuesta es clara: no está prohibido buscar consuelo cuando se sufre, incluso dentro de una relación provisional. Ese consuelo también puede venir de los amigos más cercanos o de los miembros de la familia cuando son realmente comprensivos. En cambio, para comenzar una nueva relación amorosa que se desee duradera, es preferible tomarse el tiempo del duelo, dejar que las heridas cicatricen tras la separación y darse el tiempo necesario para calmarse profundamente, para estar “mejor” con uno mismo antes de iniciar una nueva relación amorosa.