Consolidación y reconocimiento
En 1986, Kathleen protagonizó Peggy Sue Got Married, dirigida por Francis Ford Coppola, papel por el cual obtuvo su única nominación al Óscar como mejor actriz. Ese mismo período incluyó títulos como Prizzi’s Honor (1985) de John Huston y The War of the Roses (1989), donde volvió a compartir pantalla con Michael Douglas y Danny DeVito en una comedia oscura sobre un divorcio destructivo.
Su voz distintiva también la llevó a un papel memorable como Jessica Rabbit en Who Framed Roger Rabbit (1988), personaje animado que se convirtió en un ícono de la cultura popular. Turner nunca apareció en pantalla, pero su voz sensual definió al personaje para siempre.
El teatro y una etapa de transformación
A lo largo de los años noventa, Kathleen continuó trabajando en cine, aunque comenzó a dedicarle mayor espacio al teatro. Recibió una nominación al Premio Tony por su papel en Cat on a Hot Tin Roof en 1990, y otra por Who’s Afraid of Virginia Woolf? en 2005, dos de las obras más exigentes del repertorio estadounidense.
La lucha contra la artritis reumatoide
A mediados de los años noventa, Turner comenzó a sufrir dolores intensos que finalmente fueron diagnosticados como artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune que causa inflamación crónica de las articulaciones. La enfermedad afectó profundamente su apariencia física y su capacidad para trabajar. Durante años, Kathleen enfrentó tratamientos con esteroides que alteraron su cuerpo y su voz, generando rumores infundados sobre problemas con el alcohol.
Con el tiempo, y gracias a nuevos tratamientos, logró controlar la enfermedad y hablar públicamente sobre ella, convirtiéndose en una voz reconocida en la concientización sobre padecimientos autoinmunes. Su franqueza al abordar el tema, incluso en su autobiografía Send Yourself Roses (2008), fue valorada por pacientes y organizaciones médicas.
Vida personal y legado
Kathleen estuvo casada con el empresario Jay Weiss desde 1984 hasta su divorcio en 2007. Tienen una hija, Rachel Ann Weiss. En años recientes, Turner ha continuado trabajando en cine, televisión y teatro, con apariciones en series como Friends, Californication y The Kominsky Method.
Su legado combina el brillo de una estrella clásica de Hollywood con la resiliencia de una artista que supo reinventarse frente a la adversidad. Kathleen Turner sigue siendo una referencia ineludible para pensar el cine de los años ochenta y una figura admirada por su honestidad, su talento y su capacidad para sostener una carrera de décadas en una industria en constante cambio.