Ingredientes
1 litro de agua caliente (80-90 grados Celsius, no hirviendo): El agua caliente es fundamental para disolver correctamente el jabón rallado y activar las propiedades limpiadoras de los demás ingredientes. La temperatura específica es importante porque el agua demasiado caliente puede degradar algunos componentes, mientras que el agua tibia no disolverá eficientemente el jabón.
1 taza de vinagre blanco (240 mililitros, 5% de acidez): El vinagre blanco destilado es un potente desinfectante natural y eliminador de cal. Su acidez suave corta la grasa, elimina malos olores y deja las superficies brillantes sin dejar residuos químicos. Es importante usar vinagre de 5% de acidez, que es el estándar para limpieza doméstica.
½ taza de bicarbonato de sodio (120 gramos): Este compuesto alcalino es un agente limpiador suave pero efectivo que actúa como abrasivo no agresivo, desodorante natural y potenciador de la acción limpiadora. Al combinarse con el vinagre, crea una reacción efervescente que ayuda a desprender la suciedad adherida.
100 gramos de jabón neutro rallado: El jabón de glicerina o jabón sin perfume rallado proporciona la base limpiadora y desengrasante de esta fórmula. Su naturaleza neutra lo hace compatible con los otros ingredientes y seguro para múltiples superficies. El jabón rallado se disuelve más fácilmente que el jabón en barra.
10 gotas de aceite esencial (opcional): Los aceites esenciales como limón, lavanda o árbol de té no solo aportan un aroma agradable a tu limpiador, sino que también añaden propiedades antibacterianas adicionales. El limón es refrescante y desengrasante, la lavanda es relajante y el árbol de té tiene propiedades antimicrobianas potentes.
1-2 cucharadas de glicerina líquida (opcional): La glicerina es un humectante natural que ayuda a proteger la piel de las manos durante la limpieza, evitando que se resequen. También contribuye a mejorar la textura del producto final, haciéndolo más suave y agradable al tacto.
½-1 cucharada de sal (opcional): La sal común actúa como agente espesante natural para detergentes con base jabonosa. Si prefieres un limpiador con consistencia más densa tipo gel, la sal te ayudará a lograr esa textura sin necesidad de químicos espesantes.
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