Una vez finalizada la cocción, apaga el fuego y deja el flan reposar dentro del baño María unos 10 minutos más. Luego retíralo y deja que se enfríe a temperatura ambiente. Después, llévalo a la nevera durante al menos 4 horas. Lo ideal es dejarlo de un día para otro para que tome la textura perfecta.
Pasa un cuchillo por los bordes del molde para despegar el flan. Coloca un plato encima y da la vuelta con cuidado. El caramelo caerá sobre el flan de forma natural. Decora con virutas de chocolate justo antes de servir.
El flan de galleta combina de maravilla con nata montada casera, frutas rojas como fresas o frambuesas, o incluso con una bola de helado de vainilla para un contraste de temperaturas. También es perfecto para acompañar un café, un té o una infusión después de una comida.
Guárdalo siempre en la nevera, bien tapado, para que no absorba olores. Se conserva en perfecto estado hasta 4 días. No se recomienda congelarlo, ya que al descongelarse pierde parte de su textura cremosa.