Hidratación como Base: Ningún expectorante funcionará bien si el cuerpo está deshidratado. Beber abundante agua tibia es el remedio casero más importante, ya que es fundamental para diluir la mucosa.
Escucha a tu Cuerpo: Si algún remedio te genera malestar, acidez o empeoramiento de los síntomas, suspende su uso inmediatamente. Cada organismo es único y puede reaccionar de manera diferente.
Cautela con la Miel: No se debe administrar miel a niños menores de 1 año debido al riesgo de botulismo infantil.
La verdadera eficacia de estos tesoros de la abuela reside en su integración en un estilo de vida consciente: una dieta baja en alimentos proinflamatorios, un entorno lo más libre de alérgenos posible y una hidratación excepcional. Son un suave recordatorio de que el cuidado de la salud puede ser un acto sencillo, natural y profundamente conectado con nuestro bienestar