
El café es una bebida común, pero su consumo excesivo puede afectar la absorción de calcio. La cafeína presente en el café no solo reduce la absorción de calcio en el intestino, sino que también aumenta su excreción, lo que contribuye a la osteoporosis.
Además, consumir demasiada cafeína puede causar contracturas musculares. Algunas personas también pueden experimentar dolores musculares durante la fase de abstinencia. Por lo tanto, solo se recomienda beber en dosis razonables, unos 2-3 vasos al día, para garantizar la salud de los huesos y las articulaciones.
Refrescos carbonatados
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La endocrinóloga Felicia Cosma, profesora de Medicina Clínica en la Universidad de Columbia en Nueva York, considera que los refrescos son uno de los factores que aceleran la pérdida de calcio, lo que afecta negativamente la salud ósea. Según ella, beber muchos refrescos carbonatados a la semana se relaciona con una menor densidad ósea y un mayor riesgo de fracturas. Además, este tipo de agua también favorece la excreción de calcio a través de la orina.
Muchos estudios también han descubierto que los refrescos carbonatados contienen ácido fosfórico, que desequilibra la proporción de calcio y fósforo en el organismo. Para reequilibrarlo, el cuerpo se ve obligado a extraer calcio de los huesos, lo que provoca una deficiencia de calcio. Además, el azúcar refinado presente en los refrescos también inhibe la capacidad de absorción de calcio en el intestino delgado.
Una investigación publicada en el American Journal of Clinical Nutrition en septiembre de 2014 también reveló que cuanto más refrescos carbonatados consumían los participantes, mayor era su riesgo de fracturas de cadera. Por lo tanto, si desea proteger sus huesos y articulaciones, limite su consumo de refrescos, especialmente los carbonatados.