Finalmente, el jengibre rallado y el jugo de limón son adiciones maravillosas a tés, batidos y smoothies matutinos, mientras que la cebolla y el ajo pueden ser salteados como la base de casi cualquier comida, desde revueltos hasta guisos. La clave es consumirlos de manera regular y, en la medida de lo posible, frescos para preservar al máximo sus propiedades volátiles y sensibles al calor.