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Ángulos y posturas preparadas: Muchas de las imágenes de «cuerpos perfectos» que se ven en internet se logran conteniendo la respiración, tensando el abdomen, usando ropa moldeadora o aprovechando una iluminación específica que disimula las sombras naturales del cuerpo. Incluso los atletas de alto rendimiento tienen pliegues en el vientre cuando se sientan o se agachan.
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Edición digital y filtros: Las herramientas de retoque fotográfico eliminan de forma sistemática texturas normales de la piel como las estrías, la flacidez postparto, las cicatrices o las líneas de expresión cutánea. Al consumir estas imágenes de forma masiva, nuestro cerebro empieza a procesar lo natural como si fuera una «imperfección».
El impacto en la autoestima: Pasar de la estética a la funcionalidad
Cuando la autoestima se sostiene únicamente en alcanzar una meta estética inalcanzable (como un vientre perfecto), la relación con el cuerpo se vuelve punitiva y genera frustración, ansiedad e inseguridad. Para romper este ciclo, la psicología del bienestar propone dos enfoques clave:
1. Practicar la neutralidad corporal

Si el concepto de «amor propio» o «body positivity» te resulta difícil de aplicar en días de baja autoestima, la neutralidad corporal es una excelente alternativa. Consiste en dejar de juzgar al cuerpo bajo la categoría de «bonito» o «feo» y empezar a valorarlo por lo que hace por ti. Tu abdomen camina, respira, procesa los nutrientes que te dan energía y te permite abrazar y moverte. Su valor es funcional, no decorativo.
2. Redefinir el concepto de belleza
La belleza real no es simetría impecable ni rigidez; es vitalidad, expresión, diversidad y autentitud. Un cuerpo que ha pasado por fluctuaciones de peso, que ha albergado vida, o que simplemente lleva las marcas del paso del tiempo y de la genética, cuenta una historia única. Las estrías, las cicatrices y los pliegues son evidencia de un cuerpo vivo, no de un lienzo sin usar.
Consejos para reconciliarte con tu imagen
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Haz una limpieza en tus redes sociales: Deja de seguir cuentas que te hagan sentir insuficiencia, culpa o que promuevan estándares de belleza basados en la restricción extrema. Llena tu inicio de creadores con cuerpos diversos y reales.
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Cambia el diálogo interno: Cuando te mires al espejo y aparezca el juicio hacia tu vientre, intenta reformular el pensamiento. En lugar de «Odio cómo se ve esto», intenta conectar con la autocompasión: «Este es mi cuerpo real, está sano, me protege y merece ser tratado con respeto».
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Vístete para el cuerpo que tienes hoy: No esperes a «bajar de peso» o a tener el abdomen de cierta forma para usar la ropa que te gusta. Compra prendas de tu talla actual que te hagan sentir cómoda, libre y segura sin oprimirte.