Más atento… pero a ratos distante
Evita ciertas conversaciones
Se muestra menos disponible emocionalmente
No es un cambio brusco, pero sí constante.
2. Cuida más su apariencia
De repente, presta más atención a cómo se ve:
Se arregla más de lo habitual
Cambia su forma de vestir
Usa perfume con más frecuencia
No necesariamente lo hace consciente, pero hay una intención detrás.
3. Protege más su privacidad
El teléfono se vuelve un objeto “protegido”.
Lo lleva a todos lados
Evita dejarlo a la vista
Cambia contraseñas o hábitos
No siempre hay algo concreto, pero sí una actitud más reservada.
4. Se muestra más distraído
Puede estar presente físicamente… pero no mentalmente.
Olvida cosas simples