No Administrar Nada por Boca:
Nunca des de beber o comer a la persona, ni siquiera agua o aspirina, a menos que el operador de emergencias te lo indique específicamente. Podría atragantarse.
Mantén la Calma y no Abandones: Tu presencia y acción, incluso si es solo dar compresiones, mantiene una circulación mínima vital para el cerebro y el corazón hasta que llegue la ayuda profesional.
Eres el eslabón más crítico en la cadena de supervivencia.
Recordar y practicar mentalmente estos pasos puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
La capacitación formal en RCP y DEA es invaluable, pero incluso sin ella, saber llamar a emergencias y comenzar compresiones torácicas es la intervención más poderosa que puedes ofrecer.