9. Mejora de la digestión
El jugo de limón libera las toxinas del tracto digestivo, mientras que el bicarbonato de sodio ayuda a descomponer los ácidos grasos, mejorando así la digestión. Esto neutraliza los jugos gástricos ácidos del estómago y previene la indigestión y la acidez estomacal.
10. Aplanamiento estomacal
Se rumorea que el bicarbonato de sodio ayuda a perder peso. Sin embargo, esto está científicamente demostrado que está equivocado. El bicarbonato de sodio no tiene ningún efecto en la forma en que el cuerpo absorbe las grasas o las acumula, pero seguramente puede ayudar a que su estómago se vea más plano debido a sus propiedades de ayuda a la digestión que promueven la liberación de gases y evitan su acumulación en el estómago.
11. Regulación del colesterol
El contenido de vitamina C en el jugo de limón ayuda a disminuir y prevenir el colesterol en la sangre, especialmente si tiene mucha pulpa. El bicarbonato de sodio aumenta el beneficio debido a sus efectos sobre la acidez estomacal y la indigestión.
12. Mejora del hígado
Los compuestos presentes en el limón y el bicarbonato de sodio ayudan a eliminar las toxinas del hígado y a desintoxicarlo. Incluso se dice que ayudan a eliminar el veneno radioactivo de los tejidos.